Primero lo hizo Emilio Luque, presidente de San Martín y ahora Mario Leito, titular de Atlético. Los mandamás de los clubes más grandes de la provincia dispararon munición gruesa en contra de la Policía y se mostraron preocupados por la falta de interés del Gobierno en tener un estadio único que permita a las hinchas tucumanos disfrutar y no sufrir cada vez que se juegue un partido importante. "Los problemas son comunes y algo tenemos que hacer", afirmó el directivo "decano". "No hay ningún inconveniente. Tenemos una gran relación y esta es una oportunidad única para solucionar las cuestiones que tanto molestan", destacó su colega.

Ambos directivos cuestionan desde hace bastante tiempo la política que implementan los uniformados a la hora de montar un operativo de seguridad. "Se creen que son los dueños del espectáculo", arremetió Leito. Y Luque no se quedó atrás: "no están preparados para desarrollar esta tarea".

En estas tierras existe un departamento de Seguridad Deportiva que no puede, a pesar del esfuerzo y la voluntad de sus integrantes, cubrir todas las necesidades que se les presentan todos los fines de semana. Esa repartición no cuenta con un móvil y están destinados, además del comisario Jorge Díaz, su titular, otros siete uniformados, de los cuales una se encuentra en estos momentos de licencia.

¿Cómo hacen entonces? Se recurre a personal de otras dependencias para que presten servicio. Son efectivos que no están preparados y que, en la mayoría de los casos, no saben tratar al público y, mucho menos, actuar correctamente cuando es necesario.

Ejemplo: el sábado los jefes que estaban encargados de dirigir el ingreso de River, hicieron pasar a todos los simpatizantes "millonarios" por el pasaje Salguero y no por los tres puntos que se habían establecido para evitar que se produjeran aglomeraciones. Nadie puede decir que hubo un error de comunicación, ya que el dato se publicó en la primera página de LA GACETA del día del encuentro.

"El problema es que se los contrata para que brinden seguridad, y terminan reprimiendo a la gente", destacó el presidente "decano".

Otro problema
Tanto Leito como Luque saben que en la provincia no se puede organizar, más allá de los problemas con la Policía. Tanto el Monumental como La Ciudadela, que cumplirán 90 y 80 años respectivamente en este año, quedaron obsoletos, a pesar de las reformas que se les realizaron en los últimos tiempos.

La escena se repite cada vez que se juega un encuentro importante. Los vecinos, aterrorizados, observan cómo miles de personas deambulan por el barrio tratando de ingresar a los estadios. Y más se espantan cuando los que se quedan afuera protagonizan batallas campales con los uniformados que tampoco tienen problemas en disparar balas de goma.

Es prácticamente imposible para la Policía y para los mismos directivos de los clubes organizar y, mucho menos, controlar al público en escenarios que son de difícil acceso. "Somos conscientes de que si no se cambian las cosas, será muy complicado que en esta provincia se organicen encuentros que convoquen a mucha gente", señaló Leito.

"Es momento de que el Gobierno se dé cuenta de que está en un problema serio y que requiere una solución urgente. Tener un buen estadio es vital para la seguridad de todos", destacó Luque, que prometió reunirse con su par "decano" ni bien regrese de Buenos Aires.

La movida se puso en marcha y todos esperan que termine en buen puerto.

Tuve oportunidad de ver el partido que Atlético jugó contra Racing por la Copa Argentina. Quedamos admirados por el nuevo estadio construido en la vecina provincia. Cómodo, seguro, bien iluminado, con una excelente visual, gran cantidad de cocheras y numerosas entradas para confort del público. Cuando lo vi, inmediatamente me hizo acordar del estadio mundialista de Salta, el cual tiene características similares.

¿Tendrá alguna vez Tucumán un estadio de estas características que permita realizar eventos deportivos de mayor magnitud con las beneficiosas consecuencias que esto acarrea? Señor Gobernador, sería muy positivo para nuestra provincia que se realicen obras de infraestructura de real importancia.